En un principio el diagnóstico se hacía con los
datos clínicos comprobados con un análisis citogenético,
pero su fiabilidad se limitaba a los varones afectados.
A
partir de 1991 se realiza un análisis directo del ADN.
A través del estudio molecular se detecta La PREMUTACIÓN
y La MUTACIÓN, y por tanto, se pueden diagnosticar, tanto
en mujeres como en hombres, los individuos sanos, portadores
y afectados. También se puede diagnosticar prenatalmente,
lo que permite un asesoramiento genético con una Fiabilidad
del 99,9 %.
Los
últimos estudios van en la línea de detectar los
niveles de la proteína, con vistas a realizar una Terapia
Génica. Esta proteína es muy importante en los
primeros momentos del desarrollo y continúa sintetizándose
a lo largo de toda la vida.
También
determina las funciones de otros genes, de ahí la amplia
gama de sintomatología que presenta el síndrome.
La
Importancia del diagnóstico es doble:
permite
detectar otros portadores en la familia y asesorarles genéticamente
y
Las
personas afectadas pueden recibir una ayuda más específica
a nivel: médico, psicológico y educativo.